PROYECTAR PARA LOS SENTIDOS

Muchas veces hemos escuchado que la arquitectura se ocupa de la creación de espacios que posibilitan diferentes funciones y prácticas, entre ellas el habitar de los seres humanos. Sin embargo, no debemos ignorar que dichos espacios deben trascender sus funciones básicas y constituirse como contenedores de algo más subjetivo; de algo intangible y, tal vez, espiritual, y que de acuerdo con algunos investigadores en el ramo de la psicología de la percepción y la geografía humana, refiere a condiciones de bienestar que tienen que ver con las emociones, las sensaciones y las percepciones que experimentan las personas.

En este sentido, es a partir de la incorporación de esta noción de lo subjetivo en los procesos de diseño que extendemos la posibilidad de que los espacios que proyectamos reúnan las cualidades necesarias para estimular la percepción y el deleite sensorial, y conducir a estados de tranquilidad, de confort, de serenidad o de introspección, de acuerdo con las necesidades y la realidad cultural de las personas a quienes estarán dirigidos determinados proyectos.

Es verdad que podemos intuir que hay espacios  que una vez habitados estarán destinados a actividades de ocio, de esparcimiento o de aislamiento con respecto al mundo exterior; aunque también es cierto que ignoramos la manera en que las personas habitarán, en su día a día, los espacios que hemos proyectado bajo la influencia de las musas que suelen visitarnos a altas horas de la noche.

De esta manera, las percepciones se advierten no solo como aspectos difíciles de evaluar, sino también de anticipar e incluir en el diseño de nuestros proyectos.

Es por esto que podría sonar pretenciosa la idea de llevar a cabo proyectos arquitectónicos orientados a la estimulación de los sentidos. Pero la realidad de las cosas es que puede ser una condición determinante en la calidad de nuestros proyectos; ya que son las percepciones a través del cuerpo las que condicionan, en gran medida, nuestras experiencias en los espacios, y determinan la manera en que los interpretamos y los habitamos.

Desde este punto resulta más que evidente el reto que supone la proyección de espacios que estimulen las percepciones a través de los sentidos y desencadenen estados de ánimo y emociones positivas. Y es que la manera de interpretar lo percibido puede ser completamente distinto incluso entre los miembros de una misma familia.

Es por esto que los procesos de diseño se vuelven más complejos al incorporar nociones de percepción (y de su innegable naturaleza subjetiva), y al evitar reducirlos a esquemas funcionalistas, a programas de necesidades o a variables cuantitativas que se limitan al número de metros cuadrados de construcción.

Y no es que debamos menospreciar estas últimas consideraciones. Al contrario, debemos reconocer que son parte fundamental (más no una cuestión absoluta) de todo proceso de diseño arquitectónico. En realidad se trata de reconocer el valor que aporta el estudio del mundo de las percepciones en nuestra formación como arquitectos y en nuestro ejercicio profesional. Después de todo, la calidad de nuestras percepciones determina los grados de confort o el placer que experimentamos al permanecer en un espacio.

“Las cualidades del espacio, de la materia y de la escala se miden a partes iguales por el ojo, el oído, la nariz, la piel, la lengua, el esqueleto y el músculo.” Juhani Pallasmaa. 

Así, desde un enfoque arquitectónico, podríamos considerar que las percepciones a través de los sentidos pueden enriquecerse mediante la combinación de aspectos tales como la filtración de luz natural entre los muros de celosías; las texturas de materiales aparentes como los pisos de madera y los muros de tabique o de concreto que dan testimonio del paso del tiempo, o la manipulación de atmósferas a través de la graduación de los sistemas de iluminación artificial.

“Lo que ven los ojos y sienten los sentidos en materia de arquitectura se conforma según las condiciones de luz y sombra.” Steven Holl.

Pues bien, querido lector, con esto concluyo este artículo. Me despido con la esperanza de que este contenido te sea de utilidad, ya sea para tu formación académica, para la toma de decisiones en tus proyectos, o bien a manera de cultura general.

Si te ha gustado el artículo te agradecería mucho que me ayudes a compartirlo y así llegar a más personas.

Si deseas aprender más sobre estos temas, si tienes alguna duda o si de plano estás en desacuerdo con el contenido compartido, deja un comentario en la parte inferior de esta página o contáctame a través de las redes sociales o el correo electrónico. Estaré encantado de conocer tu opinión.

Hasta pronto, y, como decía un viejo compañero al despedirnos en los talleres de dibujo en la facultad; ¡FELICES TRAZOS!

REFERENCIAS:

Brione House / Wespi de Meuron

Campestre 107 House / DCPP arquitectos

E/C House on Pico Island, Portugal by SAMI-arquitectos

Social Housing Z53

Box House / Alan Chu & Cristiano Kato

Casa dos Claros / Contaminar Arquitectos

Los ojos de la piel. Juhani Pallasmaa.

Cuestiones de percepción. Fenomenología de la arquitectura. Steven Holl.

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